¿A qué temperatura se pone la caldera? Consejos para este invierno

¿A qué temperatura se pone la caldera? Esta es una pregunta muy repetida estos meses y, es que, con la llegada del otoño toca poner a punto la calefacción y revisar la caldera. A veces es uno de los electrodomésticos más olvidados del hogar, a pesar de su vinculación con nuestro bienestar. De ella depende mantener una temperatura de confort en la vivienda en los meses de frío o disfrutar de agua caliente durante todo el año.

Debido a su uso continuo, las calderas consumen mucho y es importante optimizar su rendimiento para reducir el consumo de energía del hogar. Hoy en Aldro te contamos uno de los métodos más eficaces para conseguirlo: programarlas a la temperatura adecuada.

¿A cuántos grados debo poner la caldera?

Regular la temperatura de la caldera te ayudará a ahorrar dinero pero, ¿a cuántos grados debes ponerla?

En principio, la temperatura ideal de una caldera es la más baja posible siempre que se mantenga el confort en el interior de la casa. Piensa que, según el IDAE, por cada 5 grados de temperatura que bajes la caldera puedes ahorrar un 5% de energía.

A qué temperatura se pone la caldera también depende del modelo que tengas en tu vivienda. Las calderas de condensación son las más eficientes porque optimizan los recursos al máximo. Como la condensación de gas se produce en el interior de la caldera, la energía latente contenida en el vapor de agua de los humos que salen por la chimenea se usa para producir A.C.S. De esta, se aprovecha el calor residual y se consume menos combustible para conseguir los mismos resultados.

Según algunos fabricantes, con un uso adecuado de una caldera de condensación ahorraremos un 15-30% de energía en calefacción. En agua caliente, este ahorro puede ser de un 20% en suministro a 80°C y de un 20-30% en suministro a 60 °C.

Además, los expertos coinciden en que, incluso en sus peores condiciones de funcionamiento, el rendimiento de las calderas de condensación es superior al de otro tipo de calderas.

Por otra parte, no es lo mismo utilizar una caldera para calentar la vivienda que usarla para calefacción y producción de agua caliente en el hogar. En el primer caso, una temperatura de 55-60 °C puede ser suficiente. En las calderas mixtas, la recomendación es programar una temperatura de 40-50ºC o algo más elevada (50-60ºC) si tenemos un acumulador. Eso sí: recuerda que el agua no sale a esta temperatura del grifo o de la ducha, si no que se mezcla con agua fría en el punto de consumo.

Los grados a los que conviene poner la caldera también son distintos en función de la temperatura exterior y el aislamiento de la vivienda. Así, en casas con pérdidas de calor ubicadas en regiones geográficas frías, la caldera debe trabajar a más grados. Por el contrario, en viviendas aisladas o en zonas de inviernos suaves, la caldera puede conseguir un excelente rendimiento trabajando a menos temperatura.

¿A qué temperatura se pone la caldera si tengo radiadores?

El tipo de emisores de calor también condiciona a qué temperatura se pone una caldera.

En sistemas de calefacción por radiadores, la temperatura óptima de la caldera está entre los 60 y 70 °C.

En instalaciones de suelo radiante conviene no superar los 50 °C, por lo que una temperatura de 35-40 °C en la caldera puede ser suficiente para calentar la vivienda.

Por último, si tenemos fancoils, la temperatura de la caldera debe rondar los 60 °C.

Otros consejos para ahorrar con tu caldera durante el invierno

Además de saber a qué temperatura se pone la caldera, también conviene…

Comprobar la presión. Cuando revises tu caldera, comprueba a qué presión trabaja. Lo ideal es que sea de 1,2 bares, con un margen superior o inferior del 25%.

Usar termostatos. Otra de las recomendaciones para reducir el consumo energético de la caldera es utilizar termostatos inteligentes. Gracias a estos dispositivos conseguirás que la caldera se apague o encienda según tus necesidades de calefacción o tus hábitos de consumo de agua caliente. Las válvulas termostáticas en los radiadores también permiten controlar la temperatura de cada habitación en función de tus necesidades.

Mantener una temperatura constante. Conseguir que tu vivienda no se caliente o se enfríe demasiado puede ayudarte a ahorrar con tu caldera. 21-22 °C por el día y 18-19 °C durante la noche son las temperaturas de referencia para la calefacción en invierno.

Realizar un buen mantenimiento. Las calderas de gas necesitan revisiones periódicas por parte de profesionales cualificados. Además, conviene que compruebes que las tomas de electricidad, gas y agua están en buenas condiciones para prevenir averías. Puedes hacerlo tú mismo/a y no te llevará mucho tiempo.

Revisar tu tarifa de gas. Un último (y no menos importante) consejo para ahorrar con tu caldera es encontrar una tarifa de gas que se adapte a tus necesidades de consumo energético reales.

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