Cómo es realmente el suministro de energía verde

De un tiempo a esta parte, es frecuente escuchar que muchas empresas comercializadoras, como Aldro, suministran energía verde a sus clientes. Sin embargo, no son pocos los consumidores, especialmente domésticos, los que se interesan por esta cuestión y reclaman más información al respecto.

Que el planeta vive y sufre el cambio climático es una realidad incontestable en términos científicos y aceptado por toda la comunidad internacional. La concienciación sobre la necesidad de dar respuestas contundentes y rápidas es cada vez mayor y, en los últimos años, vemos cómo la sociedad reclama soluciones que estén alineadas con los Acuerdos de París y los compromisos internacionales sobre el clima. Como Estado Miembro de la UE, España está inmersa en lo que se ha calificado como el Pacto Verde Europeo, de forma que el Gobierno está tomando las medidas para mitigar los impactos del clima y dirigirse en el medio plazo a una economía descarbonizada. Y, por su parte, los ciudadanos, instituciones públicas y privadas, bancos, fondos de inversión, industrias y demás tejido productivo están llevando a cabo un proceso para alinearse a estos objetivos.

Debido a ello, cada vez es más normal encontrase licitaciones públicas de determinadas Administraciones o concursos de grandes empresas donde uno de los elementos principales para decantarse por uno u otro comercializador es que garanticen el suministro de su energía eléctrica de origen renovable. En algunos sitios, incluso, es requisito necesario para poder entrar en la puja comercial. Pero esa fuerte y creciente sensibilización no es exclusiva de las administraciones y empresas, sino que también lo es por parte de los consumidores domésticos, que buscan alternativas sostenibles a su suministro.

Es aquí donde encontramos que muchas empresas comercializadoras ofertan energía verde a sus clientes, unas por estrategia comercial, incluyendo productos verdes a sus clientes más concienciados ambientalmente. Hay otras con un compromiso más férreo que lo asumen para toda su cartera de clientes dentro de una estrategia corporativa más global.

 

Pero cabe preguntarse, ¿cómo es realmente este suministro de energía verde?

El sistema eléctrico tiene establecido un mecanismo, llamado de GdO (Garantías de Origen), para certificar el origen renovable de la energía eléctrica.

Es evidente que el esquema físico del sector eléctrico hace que la energía que circula por las redes de transporte y distribución esté mezclado y sea indistinguible el flujo eléctrico que termina llegando a cada punto de suministro. Es más, podemos encontrarnos que un consumidor, por ejemplo, vecino de Arcos de la Frontera en Cádiz, recibe el suministro eléctrico de la central de ciclo combinado que hay en su localidad por las redes eléctricas que hay tendidas en su municipio. Físicamente, hoy en día es difícil evitar esta situación, salvo por la solución que pueda proporcionarle una instalación de autoconsumo, tanto individual como colectivo.

También tendremos modalidades de generación distribuida asociada a tecnologías renovables y las comunidades locales de energía que prevé la última Directiva Europea.

Pero, mientras se produce un despliegue masivo, o al menos mayoritario de estas opciones, la vía fundamental para que un consumidor goce de un suministro verde pasa por que su comercializadora adquiera certificados renovables de las empresas productoras de electricidad. De este modo, los generadores renovables pueden expedir por la energía producida un certificado de origen renovable por cada MWh generado. Y son esos certificados salen a la venta en un mercado secundario de Garantías de Origen (GdO), donde los comercializadores adquieren tantos certificados como deseen, bien para cubrir el consumo de determinados clientes o bien para cubrir toda su cartera.

Como es lógico, esta adquisición de GdO, opcional para las comercializadoras, tiene un coste, que puede ser trasladado al precio final pagado por el consumidor o puede ser internalizado por las compañías a costa de sus márgenes para no perder competitividad con respecto a sus competidores que no ofrecen esta energía renovable.

En este sentido, también conviene tener presente que, como todo mercado, el de los certificados de origen renovable se rige por las intuitivas leyes de la oferta y la demanda.

A día de hoy, la energía renovable supone un 43% de la generación[1] peninsular y, puesto que la generación y el consumo son parejos (por la falta – aún – de soluciones de almacenamiento energético a gran escala), la oferta de GdO es menor que la demanda. Es cierto que no todas las comercializadoras demandan GdO para certificar su suministro pero, en los últimos años, son los consumidores quienes cada vez demandan más esta energía verde, por lo que su producción es constante.

Un mercado no equilibrado, con escasez de oferta y una demanda creciente, tiene un efecto inflacionista, es decir, de incremento en el precio al que los productores renovables están dispuestos a vender sus GdO. En este contexto, la solución pasa por la compra de estos certificados en los mercados internacionales, esencialmente el europeo, donde los mecanismos de certificación son similares, ya que estos esquemas están respaldados por Directivas de la UE.

No obstante, los Planes Nacionales Integrados de Energía y Clima que están aprobando los Estados Miembros implican un crecimiento notable de las energías renovables en el horizonte 2030.  Sin ir más lejos, en España estamos presenciando una continua integración en el sistema de nuevas instalaciones renovables, tanto de proyectos asociados a PPAs, proyectos merchant o proyectos adjudicados en las sucesivas subastas que se han celebrado en los últimos tiempos.

Por lo tanto, es lógico pensar que, en la medida en la que vayan entrando nuevas instalaciones renovables en el sistema, la oferta de GdO aumentará y ello deprimirá el precio de los certificados. De esta forma, la curva entre la creciente demanda se acompasará con una mayor oferta, haciendo que el precio sea cada vez más bajo, y que, de esta forma, todas las comercializadoras puedan suministrar, si no todo, al menos una parte significativa de su cartera con energía verde.

 

[1] https://www.ree.es/es/sala-de-prensa/actualidad/nota-de-prensa/2020/12/las-renovables-alcanzan-el-43-6-por-ciento-de-la-generacion-de-2020-su-mayor-cuota-desde-existen-registros

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