Cómo hacer un uso más eficiente de la lavadora para ahorrar energía

 

Los electrodomésticos cada vez nos hacen la vida más fácil y el hogar moderno así lo refleja. De aquellos televisores de tubo hemos pasado a las pantallas planas de bajo consumo, y los electrodomésticos más cotidianos han ido ganando funciones con las que mejoran en comodidad y eficiencia. La lavadora es uno de los mejores ejemplos de ello.

Pero ¿sabes realmente cómo puedes aprovechar las prestaciones de tu lavadora para ahorrar agua y electricidad?

Debemos tener en cuenta 3 factores que normalmente la colocan entre los primeros puestos de consumo: en primer lugar, el tiempo de lavado, que puede llegar a prolongarse más allá de 60 minutos, en segundo lugar, la temperatura del agua, normalmente elevada, que conlleva en alto consumo energético y, finalmente, el elevado consumo de agua.

Es por ello que, revisando algunos hábitos y apostando por la eficiencia energética en el hogar, podremos conseguir una incidencia positiva en nuestro bolsillo y también en el medio ambiente.

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Párate a pensar: ¿modificas el programa de lavado en función del material o el color de la ropa que introduces?  Hacerlo podría ayudarte. Probablemente, determinado tipo de prendas no necesiten agua caliente ni un lavado durante horas, apostando por agua fría y ciclo corto.

No llenes demasiado la lavadora: podría parecer que se trata de una buena forma de economizar, pero no. Ten en cuenta que para un correcto aclarado la ropa necesita hueco para moverse. De lo contrario, los ciclos serán más largos y, por tanto, más costosos. ¿Cuál es el llenado óptimo? Aquel que deja entre el montón de ropa y la parte superior del tambor el espacio del puño de la mano.

Lo más sucio, en una carga exclusiva: si hay ropa muy sucia, es mejor lavarla aparte y no mezclarla con el resto de las prendas, que podrían acabar impregnándose de la suciedad. Lo ideal es hacer una colada con prelavado y seleccionando una temperatura más alta. Además, recuerda que la mayoría de las manchas son más fáciles de limpiar en el momento.

Detergente y suavizante, con moderación: cuanto más de estos productos añadamos, más tiempo le llevará el aclarado y, por tanto, más agua y energía necesitarán, a lo que hay que sumar su impacto en el medio ambiente. Las cantidades que indican en los envases serán las óptimas para un resultado satisfactorio.

Elige la hora más adecuada en función de tu tarifa. Si cuentas con una tarifa de discriminación horaria, el precio de la energía es diferente en función de las horas del día, los denominados periodos valle y periodos punta. En ese caso, poner la lavadora dentro del periodo valle, aquel con el coste de la energía más reducido, puede ayudar a que su impacto en la factura sea más limitado.

Centrifugar para evitar la secadora: si al terminar el ciclo de lavado consideras que la ropa no está tan seca como te gustaría, utiliza un programa de centrifugado para reducir la cantidad de agua en las prendas y que sequen antes. Sin duda, su consumo energético será mucho menor que el de la secadora.

No dejes la ropa dentro: este punto no está relacionado directamente con el consumo de la lavadora, pero sí con el de la plancha. Cuanto más tiempo dejemos la ropa sin tender una vez finalice el lavado, más se arrugará la ropa y más complicado será su planchado.

Energía verde: con Aldro es posible ahorrar en la factura de energía respetando el medio ambiente. Lo saben los clientes de hogar que ya cuentan con Aldro Zero, energía procedente de fuentes renovables, más respetuosa con el entorno y sin coste extra para el cliente.

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